Feliz
el tiempo
donde nada hay

aun feliz
donde la ausencia
es colmadora

un lugar, sin lugar
donde sentarse
a no esperar
Oigo voces lejanas,
un rumor inquieto vive en la serenidad sin tregua,
se esconde entre los sedimentos de la madrugada

¿puede ella, y yo frente a la indulgencia, asir el manto dócil que erige el sustento del tiempo?

hoy creo haber nacido
como un animal
sin destino
 ¿Sera lo doliente una huella amanecida en el silencio clandestino?
¿donde dejaste las contiendas del tiempo tirano que se reía de a ratos cuando te veía herir?

la luz se vuelve amarga tras cada suspiro
son pasos de la ocasión, disimiles
una lluvia indolente
adormecida, en la creciente sed sin huesos